Optimización de la biomecánica femenina en el fútbol

El fútbol femenino es una rama deportiva que crece a pasos agigantados. Así mismo, las ejecuciones de cada gesto motor deportivo, van a tener condiciones biomecánicas que pueden ser perfeccionadas teniendo en cuenta las características normales de la mujer.

Anatómicamente hablando, hay palancas óseas y articulares con morfología diferentes y propias del sexo femenino.

En el fútbol, la velocidad, la versatilidad de los cambios de dirección, la estabilidad monopodal y la estructura muscular de la pelvis y el abdomen van a tener ventaja por sobre el contrincante.

En la velocidad, los músculos de potencia y explosión van a tener una desventaja mecánica mínima en comparación a las palancas de fuerza entre cada sexo.

El bíceps femoral, va a tener unos grados de divergencia que van a propiciar una ligera desventaja en la potencia de arranque del sprint. Esto se debe a que anatómicamente, la mujer posee una pelvis más abierta, los huesos coxales están dispuestos en apertura, debido a que evolutivamente están preparados para el proceso de gestación. Esta apertura de los coxales, va a generar un cambio en el ángulo Q, aumentándolo fisiológicamente y produciendo un ligero valgo de rodillas, predominando la rotación interna de cadera y beneficiando la acción del psoas iliaco.

Estos detalles mecánicos van a generar una disminución del vector de fuerza hacia adelante, limitando la velocidad de desplazamiento, ya que facilita la flexión de caderas y rodillas y, para hacer desplazamientos hacia adelante, se precisan potencia de los posteriores para generar la aceleración suficiente para el movimiento.

En el mecanismo normal de carrera, el movimiento inicial desde la cadera lo va a realizar el psoas iliaco, pero solo en la fase de balanceo anterior, una vez que el pie hace contacto con el suelo, el glúteo debe traccionar de manera efectiva el miembro para que se produzca la respuesta de desplazamiento anterior. Aquí está el primer punto de inflexión, la calidad de movimiento del glúteo va a generar un aumento de la velocidad, y la facilitación de los rotadores externos de cadera van a concentrar los vectores de desplazamiento hacia anterior.

Esta rotación interna de la estructura biomecánica normal del sexo femenino va a cambiar, como antes nombré, el ángulo de tracción del bíceps femoral, predisponiendo la fuerza de músculos accesorios como el semitendinoso y semimembranoso a la actividad excesiva, lo que va a tener como ventaja un aumento de la resistencia en el movimiento, pero una disminución en la explosión de la velocidad.

El aumento del ángulo Q y la predisposición al flexo y valgo de rodillas, va a traer aparejado una “inestabilidad” de pelvis normal, es decir, una disminución de la fuerza mediolateral de la pelvis. Esta característica no es anormal; en la aceleración y en la recepción de la fuerza producida en la carrera, la respuesta del centro de gravedad va a ser de mayor oscilación, produciendo un “vacío de movimiento” donde la inestabilidad podría ser aprovechada con una optimización correcta de la mecánica.

Ahora bien, estas divergencias también van a traer aparejadas adaptaciones de los puntos de apoyo y recepciones de la fuerza del desplazamiento, haciendo que el pie y los principales pistones de movimiento se vean en un déficit de potencia que se podría también perfeccionar.

La influencia de esos “vacíos de movimiento” van a generar que la superficie de contacto con el piso tenga que ser ampliada, absorbiendo y limitando los vectores y las fuerzas actuantes.

Mientras más superficie hay de contacto, menor va a ser la inestabilidad que se pueda llegar a generar sin ayuda de fueras externas, lo que significa que mientras menos superficie del pie contacte con el suelo, más “fácil” va a ser el desplazamiento del centro de gravedad en la base de

sustentación.

Entonces, dicho esto, la necesidad del contacto del antepie en el suelo para aumentar la inestabilidad va a ser un entrenamiento primordial en el desarrollo deportivo. La potencia del soleo y los gemelos van a ser uno de los puntos cardinales en cuanto al aumento de la velocidad de desplazamiento de la deportista.

Otro punto importante se centra en la estabilidad y la versatilidad de desplazamientos multidireccionales. Volvamos al “vacío en el movimiento” propiciado por la “inestabilidad” de la pelvis. Esta característica va a generar un déficit en la calidad del freno, el giro y el manejo monopodal de la pelota.

La estabilidad está dada por la superficie donde se mueve el centro de gravedad, es decir, la base de sustentación. Mientras más grande sea la base, más estabilidad va a tener el cuerpo, pero en un movimiento de freno, en un cambio de dirección o un movimiento multidireccional (frenos+giros) el centro de gravedad tiene que ser manejado dentro de una superficie inestable, acudiendo de manera exclusiva a la fuerza de músculos estabilizadores primarios en contracciones concéntrica y excéntricas que van a dar por resultante un movimiento suave y potente, donde el eje nunca se va a ir fuera de la posición del apoyo más externo al movimiento que se desee.

Es necesario para las desaceleraciones súbitas, la fuerza de reacción de músculos antigravitatorios, y un eje estable para generar un movimiento multidireccional eficiente y eficaz. Si hay un déficit de la estabilidad de pelvis y de zona media, el movimiento va a tener un lack de centímetros que son los que van a ser traducidos en una centésima de segundo en la velocidad de frenos, giros y reacciones dentro de la cancha.

La estabilidad monopodal en aceleración va a hacer que el miembro que queda en el aire sea una herramienta funcional para el control y el desplazamiento de la pelota. La posibilidad de poder reaccionar de manera potente sobre un apoyo podal va a marcar la diferencia en la velocidad de respuesta, debido a que la inestabilidad del sistema (reducción de la superficie de apoyo y del polígono de sustentación) va a necesitar menos reclutamiento de fuerzas para generar dicho desplazamiento.

Estos aspectos plasmados, van a generar perfección en la mecánica de carrera, de freno, de desplazamientos multidireccionales con la mayor potencia que la persona pueda contar.

El especialista neurobiomecánico deberá contar con las herramientas que se ofrecen en las reprogramaciones neurobiomecánicas para quitar el lack del sistema y generar una deportista compacta, sin déficits, en pro del deporte, de la posición en el campo y de las habilidades propias, para potenciarlas y optimizarlas en cada aspecto biomecánico.

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