Recto Interno: Falla biarticular
El recto interno es un músculo biarticular con incidencia mecánica tanto en rodilla como en cadera.
Su función principal en cadena abierta es la flexión de rodilla, la asistencia de la rotación interna de la tibia y moderar la abducción de la cadera durante el movimiento de extensión realizada por el glúteo mayor.
¿Qué pasa cuando el recto interno falla?
Los signos son difusos. En la pelvis, el paciente refiere dolor en la región del glúteo mayor, señalando puntualmente sobre la cadera alegando que el dolor es interno. También puede referir dolor mientras descarga peso sobre la pierna, haciendo suponer una debilidad medio-lateral de la cadera.
En la rodilla, una luxación del tendón en la vaina de la pata de ganso, va a generar una inestabilidad póstero-medial de la rodilla, posiblemente el paciente refiera dolor sobre la cara interna de la articulación, simulando una lesión del Ligamento Colateral Medial o Lateral Interno (léase “Luxación del Sartorio y Recto Interno” en http://Neurobiomecanica.com), pero aquí es donde la diferenciación diagnóstica del analista Neurobiomecánico será primordial.
En la pelvis, el recto interno es aductor y extensor de cadera con la rodilla flexionada en cadena abierta.
¿Qué pasa cuando este músculo comienza a actuar en exceso debido a una falla mecánica?
El recto interno, se inserta en la rama descendente del pubis (rama isquiopubiana) de manera proximal. Sabiendo esto, cuando existe una inestabilidad pélvica, el recto interno va a trabajar en cadena cerrada aumentando la tensión sobre el ilíaco, descendiéndolo, llevando la cadera en abducción y rotación interna, aumentando el valgo de rodilla. Esta posición va a desfavorecer el trabajo del glúteo medio, debido a que va a perder tensión. El deseje va a generar un aumento en la tensión del tensor de la fascia latta, dando también como posible sintomatología irradiación sobre el área del Nervio Femorocutáneo, Nervio Crural y las ramas terminales del mismo (Nervios Safeno interno y externo).
De tal manera que, a la evaluación vamos a tener varios signos y síntomas que solapan la falla mecánica. Una de las pruebas que van a dar positivo, será la prueba de Trendelemburg, dando un falso signo de falla propia del Glúteo Medio.
En cuanto a la rodilla, la luxación de este músculo va a producir dolor puntualmente ubicado en la región postero-interna y medial de la rodilla.
El Recto Interno va a ser uno de los que proteja el ángulo póstero-interno de la rodilla.
La falla mecánica en este punto, va a dar una inestabilidad póstero-medial y dolor generalmente localizado en la región rotuliana, debido a la rama perforante del Nervio Safeno interno.
Algunas veces, este dolor se puede confundir con una inflamación del paramenisco, que técnicamente no es erróneo desde la biomecánica de la rodilla, debido a que el Semitendinoso es quien modera el movimiento del menisco hacia atrás durante la flexo-extensión.
La sintomatología pélvica en la mayoría de los casos comienza con una lesión de rodilla que no fue diagnosticada o tratada correctamente.
La cronicidad de una lesión de rodilla evoluciona a una falla mecánica tanto del tobillo como la cadera.
La cadera comienza a trabajar sobre rangos antálgicos, produciendo adaptaciones en rotación interna y en flexión, haciendo que los músculos motores principales pasen a ser estabilizadores primarios, generando inestabilidad tanto de cadera como de la pelvis.
Así mismo, la rodilla pierde la extensión completa; los rangos de extensión se reducen por el líquido generado en la parte postero-interna de la rodilla; el Vasto Interno del Cuádriceps se desactiva brindando espacio para que el líquido sea el suficiente para no estresar de más la articulación.
Si esto pasa, la rodilla se posiciona en flexión, los músculos posteriores del muslo pierden tensión en la coordinación de la traslación de la tibia hacia anterior, generando así, que la articulación se inestabilice y que, durante la marcha, aumente el estrés sobre el tendón rotuliano y la Grassa de Hoffa.
