Cervico-dorsalgias. Biomecánica de una patología
El cíngulo del hombro está compuesto por 5 articulaciones, tres sinoviales y dos falsas; una de éstas es la escapulotorácica (articulación no sinovial a distancia) formada por la íntima relación del subescapular con el serrato mayor y, por supuesto, la parrilla costal.
La parrilla costal es un componente importante debido a que posee músculos que están veinticuatro horas en actividad y muchas veces se fatigan y producen dolor y fallas en la mecánica respiratoria.
Teniendo en cuenta la articulación escapulotorácica, una falla en las costillas pueden generar un tilt anterior de la escápula, produciendo una adaptación defensiva de los músculos periescapulares (que incluye músculos del cuello), es decir, contractura del trapecio superior, contractura defensiva de los romboides y contractura de un segmento intercostal, generando sintomatología tanto en reposo como a la rotación homolateral del cuello.
Es un error común obviar esta falla mecánica, generando un diagnóstico erróneo y un tratamiento ineficaz e ineficiente.
En cuanto al componente muscular, una contractura de ésta característica es frecuente, si se asocia con actividades sedentarias (trabajos de oficina, trabajo manual de precisión, entre otros).
Estos dolores también pueden ser ocasionados por una falla en el componente articular, que genera una falla mecánica sectorizada que incluso puede producir dolor irradiado al brazo.
La aplicación de maniobras neurobiomecánicas costales y vertebrales son lo suficientemente eficaces para descomprimir los bloqueos dorsales.
Una vez que se libera la zona dorsal, los dolores de cuello disminuyen, indicador de haber solucionado las contracturas defensivas de la falla mecánica.
