Disfunción de la ATM producidas por placas de descanso
La articulación temporo-mandibular (ATM) es una articulación sinovial, con mucha movilidad, muy inestable, con capacidad de adaptarse continuamente a los requerimientos mecánicos y a los cambios estructurales de la cavidad bucal, por ejemplo, la perdida de piezas dentales, lesiones odontológicas, entre otras.
La ATM tiene seis movimientos principales: descenso del maxilar inferior o apertura de la cavidad bucal, ascenso del maxilar inferior u oclusión de la cavidad oral, anteriorización, posteriorización y lateralizaciones del maxilar inferior. También participa en movimientos combinados, casi rotatorios del maxilar inferior, en la masticación.
Esta articulación posee un accesorio articular, el fibro-cartílago interarticular o menisco interarticular, tiene forma oval y se ubica entre el cóndilo del maxilar inferior y la cavidad glenoidea del temporal. Tiene una forma cóncava de adelante hacia atrás y ligeramente convexa transversalmente para acomodarse a la cavidad.
La parte anterior del menisco está en contacto con el tendón del músculo pterigoideo externo.
Analizando la biomecánica de esta articulación, nos encontramos con dos tipos de movimientos principales, la rotación y la traslación del cóndilo del maxilar inferior sobre la cavidad glenoidea del temporal.
Cuando es escaso el descenso del maxilar inferior, el cóndilo permanece en la cavidad glenoidea durante el movimiento, generando una rotación anterior sobre la cavidad.
Si el movimiento de descenso o apertura de la cavidad bucal es considerable, el cóndilo se traslada hacia adelante, generando un movimiento de anteriorización fuera de la fosa glenoidea llevando con él al menisco interarticular.
Cuando el maxilar inferior asciende y la cavidad bucal se cierra, el menisco vuelve a su posición original, al igual que el cóndilo del maxilar inferior.
Cuando se realizan los deslizamientos anteriores y posteriores, tanto el cóndilo como el fibro-cartílago se mueven de manera antero-posterior. Cuando se realizan las lateralizaciones, el fibro-cartílago en relación al cóndilo, reaccionan con un movimiento latero-lateral.
Sabiendo las características de esta articulación tan compleja, la más mínima variación en las presiones tanto musculares como mecánicas va a generar diferentes desordenes articulares.
Uno de ellos es la falla mecánica producida por las placas de descanso.
Las placas de descanso son placas de acrílico termomoldeable que se colocan entre los maxilares con el objetivo de evitar las fuerzas excesivas entre ellos, para proteger las piezas dentales del desgaste generado por la fricción, conocido como bruxismo.
Estas placas son moldeadas “a medida” pero no siempre cumplen su objetivo.
Es frecuente en la consulta kinesiológica pacientes que refieren dolor unilateral de ATM, tanto en apertura como en descanso articular; la utilización o no placas de descanso debe ser uno de los puntos importantes a tener en cuenta.
Una placa de descanso debe estar en contacto con todas las piezas dentales y no alterar la mecánica de la mordida.
Una de las fallas mecánicas más comúnes es la desnivelación de la placa, donde la parte anterior de la misma es más alta que la posterior, de modo tal que, las piezas dentales anteriores tienen mayor presión y contacto que las piezas posteriores, generando una apertura en bisagra de la ATM, comportándose como un movimiento en cadena cerrada.
En cadena cerrada, deja de funcionar el haz superficial del músculo masetero, debido al cambio del eje de fuerzas; los pterigoideos externos (que se comportan como uno, pero son dos vientres marcados) anteriorizan el maxilar inferior y anclan al fibro-cartílago interarticular a un posicionamiento anterior prolapsándolo y desactivando las fibras posteriores del temporal, que generan el movimiento contrario del pterigoideo externo, la posteriorización del maxilar.
Esta falla en el movimiento produce que el cóndilo no se traslade, solo rote sobre la cavidad glenoidea, haciendo que el fibro-cartílago interarticular pierda su movilidad normal y el cóndilo haga impacto sobre la superficie anterior de la cavidad glenoidea, produciendo así un impigement del fibro-cartilago.
Este impigement dará como sintomatología, dolor localizado sobre la articulación durante el movimiento de apertura o descenso del maxilar inferior (en un principio), derivando en la pérdida del rango completo de apertura, progresando hasta desencadenar dolor como si fuera una neuropatía propia de la rama maxilar inferior del Nervio Trigémino.
Esta disfunción se puede solucionar con técnicas propias de la Neurobiomecánica, tratando con técnicas articulares y tratamientos manuales específicos, a fin de disminuir el dolor del paciente y devolver el 100% de la movilidad de la apertura y el deslizamiento posterior del maxilar inferior.
Así mismo, debe hacerse diagnóstico diferencial con una neuropatía trigeminal, debido que la presencia de la misma debe ser evaluada y tratada por especialista en neurología.
