Cefalea por intoxicación alcohólica. Enfoque neurobiomecánico.

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central que afecta generando un cuadro neurológico de inestabilidad, pérdida de sensibilidad, disminución de la velocidad de conducción de las aferencias propioceptivas, alteración de la coordinación motriz y múltiples trastornos psicofísicos. 

Es frecuente que, entre otros, luego de una ingesta importante de alcohol, la persona refiera una cefalea muy característica, con dolor frontoparietal y retroocular, acompañado por dolor occipital y disminución de la movilidad del cuello que provoca mareos.

Esta cefalea, característica de la neuropatía de Arnold, tiene una explicación neurobiomecánica. 

Una de las funciones primordiales evolutivas de la postura es mantener la mirada sobre la línea del horizonte. Su mantenimiento está íntimamente ligado a la función del sistema vestibular que actúa como giroscopio del sistema, manteniendo la posición erguida más allá de los obstáculos que se presenten en el terreno. 

He aquí ¿cómo interviene el alcohol en el desarrollo del cuadro mencionado?

La neuropatía que genera el alcohol sobre los nervios periféricos, hace que, entre otros, el reflejo vestíbulo-espinal se vea alterado, provocando que las correcciones posturales a realizar por el sistema nervioso sean múltiples.

El trastorno vestibular genera un estado vertiginoso de tal manera que, los músculos estabilizadores de la cabeza tienen que actuar para contrarrestarlo. 

Así es como los músculos nucales se ven sometidos a estrés constante, teniendo que generar contracciones defensivas permanentes para estabilizar la cabeza hasta que cese el factor desencadenante de la inestabilidad.

Los músculos recto de la nuca y los oblicuos se espasman para evitar el derroche de energía producto de la intoxicación y generan en consecuencia la compresión del nervio de Arnold, ramas colaterales, del nervio occipital menor y del nervio auricular mayor, generando así el cuadro de cefalea percibida luego del consumo de alcohol. 


Con un enfoque neurobiomecánico, este cuadro es reversible, produciéndose gran alivio a la cefalea y al dolor retro-ocular. Con respecto al malestar físico visceral que esta intoxicación genera, no va a ser resuelta fácilmente.

Es recomendable evitar el consumo de alcohol en toda circunstancia.

Similar Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *