Tendinopatía de la porción larga del bíceps producto del dorsal ancho
No es novedad el diagnóstico de las lesiones asociadas al bíceps braquial y mucho menos las tendinopatías del tendón de la porción larga del bíceps. Aunque el diagnóstico es simple, la causa puede ser multifactorial.
Bien sabemos que el tendón de la porción larga del bíceps discurre por una cavidad dispuesta en la cara anterior del húmero llamada corredera bicipital que está recubierta por una vaina sinovial que reduce la ficción producida por el movimiento.
Dentro de los diagnósticos habituales nos encontramos con el engrosamiento del tendón, la inflamación de la vaina sinovial que lo recubre, lesión del ligamento transverso humeral, quien recubre y guía el movimiento del tendón.
Estos trastornos son consecuencia de distintas causas.
En este punto, se deben evaluar correctamente todos los factores que pudieran estar interviniendo y ser potencialmente la raíz del problema. Para esto hay que tener en cuenta la complejidad de los componentes que actúan sobre la articulación del hombro.
En este escrito, se hará foco en una de las causas posibles, el acortamiento del dorsal ancho.
¿Cómo el dorsal ancho puede ser el causante de una lesión de la porción larga del bíceps?
EL dorsal ancho es un músculo trepador, realiza la tracción para que el cuerpo ascienda el centro de gravedad con el punto fijo en el húmero.
Este músculo se inserta en las apófisis espinosas de las últimas siete vértebras dorsales, en las cinco lumbares, en el tercio posterior de la cresta ilíaca, en las últimas tres costillas y por último, en el fondo de la corredera bicipital.
Teniendo en cuenta éstas inserciones, el dorsal ancho va a imprimir movimientos tanto de extensión como de rotación interna del húmero.
Ahora planteemos una posible disminución en la flexibilidad del dorsal ancho…
Hay deportes que predisponen a un aumento en la tensión del dorsal ancho y un sobreuso de los rangos articulares en posiciones de bloqueo. A modo de ejemplo, por casuística, quienes realizan actividades como crossfit y poledance, son quienes más sufren este tipo de falla.
Biomecánicamente, el posicionamiento del brazo tiene como función principal la alimentación, de tal manera que, la flexión con rotación interna siempre tiene que estar favorecida.
Ahora bien, si el dorsal ancho genera bloqueo articular, éste no va a ser en extensión, sino que va a facilitar el anclaje en rotación interna.
Al anclarse en rotación interna, el húmero cambia de eje, pero las tracciones que tienen que hacer los músculos biarticulares serán las mismas, de manera que, la porción larga del bíceps debe cambiar el eje de movimiento y el tendón va a discurrir sobre la pared externa de la corredera, ejerciendo presión sobre la vaina sinovial y la vaina fibrosa que la recubre, generando inflamación de las mismas. En consecuencia, el tendón tendrá que cambiar su morfología, aumentando su superficie para seguir “encajando” en la corredera; así mismo, el tendón se engrosará generando dolor focalizado en la cara anterior del hombro; el dolor también puede ser referido por el paciente sobre la región de la apófisis coracoides. La razón de éste es el aumento de tracción del coracobraquial y de la porción corta del bíceps debido al cambio de eje del húmero.
Por otra parte, el dorsal ancho no solamente va a provocar que el húmero rote, sino que también va a reducir la movilidad escapular, afectando al ritmo escapulo-humeral.
En estas condiciones, por su inserción en el borde externo del tercio inferior de la escápula va a generar fibrosis debido al exceso de basculación lateral de la misma, producido por el movimiento excéntrico para contener el peso de la persona.
Cuando la fibrosis se hace clínicamente visible, el movimiento escápulo-humeral se reduce significativamente.
De tal manera, el movimiento del húmero no solo va a estar anclado a la rotación interna como habíamos dicho anteriormente, sino que también va a cambiar el eje de la articulación gleno-humeral, el húmero va a anteriorizarse (subluxándose) para reducir el estrés muscular, aumentando la falla mecánica y la fricción del tendón del bíceps, en consecuencia.
El cambio mecánico que sufre la articulación gleno-humeral termina siendo significativo, llevando a un déficit motor de los rotadores externos y rotadores internos, haciendo que éstos, como estabilizadores longitudinales y transversales tengan que comenzar a “defender la articulación” y a limitarla para protección de estructuras.
La correcta evaluación va a cumplir un papel importante, debido a que por más que se realicen todas las maniobras posibles de movilización articular y de masoterapia sobre la zona periarticular, el dolor permanecerá e irá migrando de sector en sector sin ser solucionado.
Este artículo intenta proporcionar otro punto de vista sobre el abordaje de los dolores de hombro, dando más herramientas a los rehabilitadores, desde la neurobiomecánica.
