Rehabilitación lógica y progresiva
Muchas personas que llegan a mi consulta por dolores en la región lumbar con diagnóstico de herniaciones, protrusiones discales o “ciático”. Al realizar la evaluación correspondiente a cada caso, el 90% se debe a sacroileitis unilateral de larga data que suele presentar alteraciones mecánicas mayores por deterioro de la distribución correcta del peso gravitatorio debido a una falla en la alineación segmentaria.
Algunos de estos pacientes recurren a mi luego de tratamientos de rehabilitación de largo plazo y varias sesiones de la misma o luego de haber recibido el alta y al continuar con su actividad física habitual tienen una recaída abrupta luego de cierto ejercicio.
Ahora bien, uno de los ejercicios que a menudo se utilizan en rehabilitación me llamó poderosamente la atención por su falta de lógica mecánica y el déficit en la progresión correcta en la realización de dicha función motora. Este ejercicio es el “peso muerto”.
El “peso muerto” consiste, para los que no están interiorizados en el término de entrenamiento, en una flexión anterior de tronco con una flexión de rodillas (va a variar según la flexibilidad y las habilidades de la persona que la realiza) para generar, en caso de que mi lógica no falle, una fuerza excéntrica de los músculos posteriores del muslo.
Teniendo en cuenta este movimiento realizado en posición bípeda, se necesitaría un control de movimiento pélvico bastante específico con mucha atención en la correcta distribución del peso hacia el piso y cuidando mucho la variación de la flexión de rodillas a medida aumenta el rango de flexión de tronco para hacer más eficaz el movimiento.
Vamos a suponer que una persona en rehabilitación de un dolor lumbosacroilíaco tiene en cuenta todo este minucioso desarrollo biomecánico para generar de manera correcta el ejercicio, entonces habrá que ver qué tanta estabilidad y posibilidad de “bloqueo” activo del segmento lumbopélvico puede realizar para la correcta distribución de las fuerzas a los posteriores del muslo.
Ahora vamos al otro grupo de personas, que en mi experiencia son las más abundantes y son las que más tienen riesgo de lesión por una negligencia lógica del desconocimiento de estructuras anatómicas y biomecánicas. ¿Como realiza un movimiento tan complejo una persona que no conoce siquiera como es la correcta distribución de las fuerzas actuantes en este ejercicio y aún así quiere rehabilitarse de un trastorno lumbosacroilíaco cuando en un ambiente de entrenamiento la sensación de “dolor moderado” o “molestia” son catalogados como “normales”?
Probablemente la persona haya realizado el mismo ejercicio mil veces con repeticiones sin ningún tipo de sintomatología, hasta que la sobrecarga progresiva genera el colapso de una articulación fundamental que conlleva a trastornos que pueden durar años sin siquiera un diagnóstico certero.
Con todo esto claramente no descubro nada ni mucho menos, e incluso me arriesgo a estar escribiendo un artículo vacío de conocimientos que todos poseen, pero aún así me parece preciso dar un punto de vista desde la mirada de la progresión lógica de la mecánica, llevando desde lo estable y controlado al extremo de lo inestable, poco controlado, poco aprendido y muchas veces lesivo que es el “peso muerto”. Para esto, voy a utilizar un conocimiento de un método de tratamiento del cual no soy especialista, pero manejo los conceptos lógicos básicos: el Método Tres Escuadras. Este método es una práctica basada en posturas con diferentes fases para modificar tensiones posturales. A su vez, la progresión de las posturas también cambia, iniciando acostado (primera escuadra), pasando a sentado (segunda escuadra) y finalizando en parado (tercera escuadra) cada una con su característica escuadra como fin último a realizar. Esta progresión de posiciones es muy lógica y en lo personal es muy útil por razones biomecánicas, donde se progresa de más estable a más inestable.
Ahora bien, aquí está mi inquietud: ¿por qué se realiza un ejercicio de rehabilitación lumbosacroiliaco en una posición activa con una inestabilidad tan grande? Incluso si esta misma no tiene pesos agregados (entiéndase peso libre en manos o abrazado como en el ejercicio denominado “buenos días”), la fuerza de resistencia que genera la cabeza por su distancia al segmento sacroiliaco generaría mucha exigencia a segmentos musculares que con suerte y esfuerzo pueden sostener la columna erecta debido al estrés y a la deformación a la que estuvo sometida en la mecánica que generó el dolor.
Partamos de la base que la restauración de la posición de extensión lumbosacra y la correcta distribución de fuerzas lumbosacroiliaca depende mucho del cuidado e higiene muscular de músculos “grandes” que puedan “resolver” ese inconveniente de transmisión de fuerzas al suelo y no es una tarea sencilla.
El equilibrio donde la flexión de tronco debe ser equitativa con la fuerza excéntrica de los músculos posteriores del muslo y a la capacidad de las estructuras nerviosas (parte importante es tener en cuenta la tensión neural que genera una flexión de tronco sobre el ciático mayor con foco sobre el ciático poplíteo externo) en permitir y dar espacio a la correcta distribución de este movimiento. Si uno de estos componentes se ve reducido en movilidad, la mecánica de este equilibrio generará indefectiblemente una lesión o, así mismo, la NO recuperación y rehabilitación de una lesión instalada.
Entonces, me parece acertado un inicio más “seguro” donde la inestabilidad y el margen de error se reduzca lo más posible para una reeducación y una reinserción de la persona (deportista o no) a su actividad diaria sin posibilidades de una reincidencia de la lesión a tratarse.
