Entrenamiento: rehabilitación de habilidades que aún no se tienen

¿No es acaso el entrenamiento una continua rehabilitación de un físico no lesionado? O bien, haciendo un cambio de perspectiva, una rehabilitación de un físico que se desgasta con el tiempo y la exigencia a la que se somete.

La palabra rehabilitación como la he comprendido siempre es volver a habilitar un segmento lesionado y una habilidad perdida a un estado normal donde esas funciones y funcionalidades queden restauradas lo más próximo al 100% previo a la lesión. La rehabilitación como concepto se limita al punto donde la funcionalidad se hace presente y el desarrollo de la vida de la persona se realiza con normalidad, pero no siempre es correcto el punto donde se “corta” o “finaliza” el proceso de introducir a la persona a su vida normal. 

Entiendo que es un poco complejo alinear los conceptos de una rehabilitacion a un entrenamiento, pero si tomamos el punto de partida donde todo cuerpo tiende al deterioro, la alineación de conceptos se vuelve lógica y armoniosa. Entender el concepto de esta manera, donde el físico es finito y en constante deterioro normal por el paso del tiempo, se abre un abanico inmenso de posibilidades para encarar un entrenamiento, pudiendo ser creativo, específico, volcado enteramente a un objetivo particular. 

Describir el entrenamiento como una rehabilitaciónconstante de un segmento no lesionado va a darnos como base una mejoría de la calidad del entrenamiento, abarcando de manera objetiva las posibles lesiones y mecanismos lesivos que pueden generar un entrenamiento sin cuidados. El abarcar posiciones y alineaciones segmentarias específicas de cada uno de los gestos motores solicitados en cualquier ejercicio no solo va a generar una disminución de las lesiones, sino un aumento exponencial de la calidad del movimiento y consecuentemente una especificidad tal de la función muscular que el progreso de cargas va a ser mejor y mas rápido.

Así mismo, la comprención y desarrollo de este concepto puede derivarnos en un marco donde cada esfuerzo físico o gesto motor solicitado es como una habilidad adquirida, no innata, que está sujeta a una elaboración, un aprendizaje, un trabajo y por consecuencia, una progresión. 

Cada habilidad motora lleva tiempo manejarla, desde habilidades motoras gruesas hasta finas llevan un tiempo de preparación, aprendizaje motor, pruebas y errores, manejar las posibles derivaciones de un movimiento, como el aumento de velocidad o la diferencia en las superficies de apoyo. Las habilidades motoras no distan de un aprendizaje de un ejercicio de gimnasio o de un gesto motor de un entrenamiento físico. 

Un gesto simple puede ser un aprendizaje completo para una persona que nunca vivió la experiencia, porque de eso se trata el entrenamiento, de generar experiencias motoras para ejecutar un gesto específico, donde según la destreza de la habilidad, ciertas personas realizan competencias de la misma.

Cualquiera sea el entrenamiento, necesita de un período de adaptación, un tiempo donde siempre la frase es “recién empezás”. Por ejemplo, cuando recién comenzamos a entrenar de manera analítica o realizando un gesto motor específico en el área del gimnasio, lo más normal y lógico sea que aparezca el dolor, dolor muscular, a veces articular o simplemente a algún gesto duela todo en conjunto. Este tipo de reacciones obviamente están asociadas a un “exceso” (lo encierro entre comillas porque el exceso depende como se lo mire y con el filtro que se lo vea). 

Planteemos un escenario hipotético para entender por qué el exceso puede no ser exceso. Vamos a pensar en un sujeto de edad adulta, que su vida fue sedentaria, pero su alimentación correcta, así es que no posee exceso de peso ni ha tenido lesiones asociadas a tal sedentarismo porque su única actividad ha sido caminar lo necesario. Esta persona desea comenzar a trabajar sus brazos porque nota un déficit en la capacidad de movilizar cosas y le genera dolores de espalda debido a la falta de fuerza del complejo dorso-braquial. El primer día de entrenamiento, decide levantar un peso moderado sin exigirse en el entrenamiento ir más allá de un cansancio muscular que no permita completar el rango articular y siendo muy respetuoso de las mecánicas de brazo. ¿Cual sería la lógica de que no hubiera dolor (moderado) en un movimiento de brazo que no ha sido reproducido nunca en repeticiones con un peso tomado en su extremo? 

Muchas veces imagino al cerebro como un grupo de obreros que tratan de reaccionar a las cosas que están pasando en el exterior, como si tuviéramos un capataz que manda órdenes a los obreros para realizar tareas dependiendo lo que esté sucediendo en el momento. Entonces, en esta situación, el capataz mandaría a apagar el incendio de un exceso de solicitud muscular de un brazo que nunca se había movido como tal, que por alguna razón, la máquina a la que le tienen que hacer mantenimiento, tuvo la irracional idea de sobreutilizar un músculo específico con un peso X y por consecuencia generó estrés mecánico en el miembro utilizado. El capataz interpreta que ese movimiento al no ser normal, porque nunca se había realizado antes, es estrés, que aunque no rompió nada, pudo haber estado potencialmente cerca de una falla fatal porque de pronto empezó a solicitarse de manera excesiva y sin aviso alguno. Entonces acá entra el concepto de rehabilitación. La rehabilitación no sería otra cosa que hacerle entender al capataz de manera progresiva que la maquinaria no tiene una falla y que el que maneja todo se volvió loco y quería romper el segmento, sino que ese tipo de práctica va a generar un aumento en las coordinaciones de fibras del músculo solicitado y que por consecuencia se va a poder ejercer más fuerza, las tensiones musculares estructurales van a ser mejores y más coordinadas y que de a poco la comodidad del sistema va a ser beneficioso para la máquina. 

El entrenamiento debe ser regido por estos conceptos.  

El entrenamiento no es otra cosa que la advertencia al “capataz” que la maquinaria va a ser utilizada más adelante y que ahora va a tener más recursos para generar ciertos movimientos. Entonces, las progresiones de las cargas, de las repeticiones y de los movimientos elegidos como gestos motores, deben ser consecuentes al “estado actual de la maquinaria”, para generar una habilidad y no una ruptura, para intervenir en la máquina para potenciarla no para limitarla en los movimientos. 

Un entrenamiento coherente puede ser desde el punto de partida de lo mas básico y mínimo, pero con las perspectivas de que el horizonte puede ser extraordinario. ¿Por qué no comenzar con 2 o 3 repeticiones si la máquina empieza a tener variaciones de ejes por cansancio? ¿Por qué respetar un ejercicio si podemos subdividirlo en etapas y fases para que en un futuro próximo pueda realizar tal movimiento sin ninguna falla y con las capacidades optimizadas para aumentar pesos y el bienestar del sujeto?

A mi parecer es como hacer una rehabilitación, simplemente que no hay que rehabilitar porque no hay lesión, pero ahí está el truco en el concepto, generar una amplia base de reconocimiento estructural para después generar un movimiento específico al máximo de potencia y evitar al máximo la posibilidad de rupturas estructurales de la máquina. 

Entrenar correctamente no es más que realizar una rehabilitación a cuenta, para que esa lesión no llegue porque no tiene opciones de encontrar un punto frágil en la estructura dinámica.

Similar Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *