Falla mecánica del tibial anterior y las posibles variantes de lesiones secundarias
Periostitis de tibia. Contractura secundaria por la sobrecarga del tibial anterior. Fractura por estrés. Aumento de la tensión con aumento de la carga en el tibial por contracción.
Durante la marcha, los músculos actúan coordinadamente, con el menor gasto de energía posible.
El tibial anterior es un músculo fusiforme situado en la cara antero-externa de la pierna, tiene como función la flexión dorsal del pie y la inversión (movimiento multi-eje de flexión, aducción y rotación externa).
Durante la marcha, el tibial anterior no tiene función activa,solo realiza una corrección isotónica excéntrica para controlar el descenso y una contracción isométrica, para evitar la “caída” del antepié (patológicamente llamado Steppage).
Con frecuencia, deportistas (corredores amateur, runners sin entrenamiento, caminadores, entre otros) que ejecutan movimientos cíclicos de miembros inferiores, manifiestan dolor en la cara anterior de la pierna mientras realizan la actividad deportiva.
Este dolor puede ser multifactorial. Uno de los factores principales, es la contractura por sobreuso del músculo tibial anterior. Esta sobrecarga muscular resulta ser una falla biomecánica y se caracteriza por una contracción concéntrica del tibial anterior.
Durante la extensión de la rodilla en la marcha, el tibial anterior sostiene al pie con una contracción mínima, haciendo una corrección casi pasiva de la pisada.
Cuando esta contractura se mantiene a lo largo del tiempo,, comienza a traccionar excesivamente desde los puntos de inserción. Este exceso de tracción en el sistema entésico genera por consecuencia un aumento de la tracción del hueso, ocasionando, secundariamente periostitis de la tibia (inflamación del periostio).
El periostio es una película de tejido conectivo que recubre al hueso, aporta el flujo sanguíneo y los nutrientes para el crecimiento del mismo y lo protege de lesiones (el hueso no tiene terminaciones nerviosas, es el periostio quien da la información de dolor).
La Periostitis, en este contexto, es una lesión secundaria a otra falla biomecánica.
La tibia es uno de los huesos (luego del Fémur) que más fuerza de presión resiste. En su morfología posee tabiques gruesos para soportar la carga sin llegar a la falla.
Durante la carrera, según la velocidad, la tibia soporta dos veces el peso de la persona.
Vamos a poner en tela de juicio a las posibles lesiones que tengan como consecuencia un aumento de tracción del periostio o una falla de material en la tibia generando una fractura por estrés.
Una de las principales “noxas” como ya expuse, es la falla mecánica del tibial anterior.
Otra falla mecánica es el aumento de la tensión del soleo Este músculo esta insertado en la cara posterior de la tibia (linea oblicua de la tibia) y en el peroné, y en el calcáneo, por medio del tendón de Aquiles. El soleo es un músculo con gran fuerza de tracción (al igual del masetero), debido a su palanca, ya que, por su inserción de noventa grados, es todo fuerza.
Suponiendo que la tibia esté indemne, aunque la tracción del soleo sea excesiva, la tibia va a mantener la estructura sin fallas. Si el soleo genera fuerzas compresivas posteriores a la tibia, con una palanca de fuerza óptima, pero con una falta de elasticidad y flexibilidad, las fuerzas compresivas van a dejar de ser intermitentes y se van a transformar en continuas, lo que, desde el punto de vista físico, va a generar deformaciones y la tibia va a llegar a la zona plástica, generando una falla del material, y como consecuencia una fisura (fractura por estrés).
La periostitis, en estos casos, es consecuencia a un exceso de tracciones. Importa identificar el/los mecanismos nocivos causantes, no caer en el simplismo del diagnóstico del síntoma, sino en el diagnóstico de la causa.
