Subluxación del Sartorio y Recto Interno
El compartimiento interno de la rodilla contiene estructuras tendinosas, ligamentarias y vasculonerviosas superficiales.
Las estructuras tendinosas que dan estabilidad y movimiento a este complejo interno son el tendón del sartorio y recto interno, y una aponeurosis proveniente del vasto interno del cuádriceps.
Las estructuras ligamentarias son complejas. El ligamento protagonista es el Ligamento Colateral Interno (LCI) con sus dos fascículos, uno profundo, que se inserta por debajo del tubérculo del aductor mayor y va hasta la meseta interna de la tibia (justo por debajo del menisco interno) y otro superficial, que se inserta en la tuberosidad interna del cóndilo femoral interno, por encima de la pata de ganso, íntimamente relacionada con la aponeurosis de inserción del sartorio, recto interno y semitendinoso.
Existen diferentes mecanismos de lesión, el más común de todos es la lesión traumática del Ligamento Colateral Interno (LCI), que provoca una fuerza en valgo excesiva. Dependiendo de la posición de la articulación, puede o no, lesionar el haz profundo del ligamento.
Existe una lesión que genera inestabilidad en el compartimiento interno de la rodilla y una sintomatología idéntica a una lesión grado I del haz superficial del LCI.
A la anamnesis, el paciente refiere luego de un movimiento, la rodilla manifestó un dolor agudo intenso en la base del LCI y posteriormente se generó inestabilidad.
Al interrogar acerca del mecanismo de lesión, suelen ser impuros y confusos; generalmente son con golpes o movimientos donde la fuerza predominante es hacia el varo.
El paciente refiere dolor matutino, dolor a la marcha e imposibilidad de contener cualquier fuerza valguizante sobre la rodilla (golpear una pelota) manifestando solo dolor sin inestabilidad. Manifiesta un gorgogeo en la parte postero-medial de la rodilla lesionada y un aumento de dolor cuando permanece mucho tiempo en una posición de retracción de la zona afectada (sedestaciones sostenidas en el tiempo).
Esta lesión, que parece tener la misma semiología que una lesión del LCI, es una subluxación del tendón del sartorio y del recto interno en la vaina de contención, lo que genera una desactivación de la primera barrera de contención (la barrera muscular) dejando al LCI desprotegido sin poder generar una estabilidad activa, solo pasiva, que es la que genera la sensación de inestabilidad.
Al examen, es primordial la palpación. Hay un aumento de la tensión del sartorio, una diferenciación del tendón sartorio y del recto interno en la aponeurosis (lo cual es anormal, más allá de cualquier tipo de lesión). Hay técnicas que permiten diferenciar el LCI de otras estructuras.
Una manera de realizar una evaluación para diferenciar la lesión tendinosa de una lesión del LCI es haciendo una modificación en el test de bostezo de rodilla en flexión (test que evalúa la indemnidad del haz profundo del LCI) generando una contención del fémur y ejerciendo una fuerza valguizante sobre la tibia, de esta manera, la respuesta del paciente va a ser dolor en la región postero-lateral del compartimiento interno de la rodilla y dolor entre la “pata de ganso” y la inserción distal del LCI superficial.
El pronóstico de la patología, es variable según el paciente, pero será entre dos a tres semanas, dependiendo de la capacidad de recuperación del mismo y de las herramientas utilizadas por el rehabilitador.
