Neurodispraxias del Crossfit

Muchos ejercicios de crossfit involucran la flexión del tronco sobre la cadera.

Los deadlifts, despegues, las posiciones iniciales de los snatch y cleans, los ejercicios sobre anillas y barras tales como los Toes to Bar (T2B), Muscle-up, Chest to Bar, entre tantos otros, son movimientos propios del crossfit que no solo involucran la fuerza y la flexibilidad, sino que conllevan una tensión neural a límites extremos.

Los movimientos propios de este tipo de entrenamiento, busca llevar al límite la flexibilidad muscular de la persona, poniendo a prueba la movilidad sobre rangos articulares máximos.

La flexibilidad es una característica propia muscular. Los músculos van a ser los encargados de movilizar las palancas óseas hacia los límites articulares. Mientras más flexible es un músculo (entiéndase flexibilidad como la capacidad de mover un segmento óseo en el mayor rango, haciendo un juego de fuerza de los agonistas y elasticidad de antagonistas), la articulación donde actúa va a tener más rango y menos estrés en posición neutral.

Teniendo en cuenta esto, hay un concepto que debe quedar claro en el movimiento normal: “el sistema nervioso no tiene la capacidad de estirarse”.

Los nervios son un sistema de cableado fijo que va a adaptarse a los movimientos discurriendo por los desfiladeros, a medida que el rango articular aumenta. Los nervios raquídeos van a movilizarse ejerciendo tensión desde las meninges hacia la periferia.

En los rangos de movimiento límite, esta movilidad tiene que ser fluida, sin limitación en ningún ángulo del movimiento articular.

En los ejercicios de flexión del tronco sobre el muslo (entiéndase como flexión de cadera en cadena cerrada) la tensión va a recaer sobre el Nervio Ciático Mayor.

Dependiendo de las angulaciones, hay puntos críticos de anclaje del nervio ciático, donde la mayoría de los movimientos en flexión van a generar un incremento en la tensión neural y hasta la dispraxia nerviosa. Estos puntos críticos son la cabeza del peroné (punto donde el nervio ciático poplíteo externo hace un rodeo) y el primer orificio sacro o S1 (punto de mayor tensión neural por la longitud de sus ramas terminales).

¿Qué pasa cuando un nervio es estresado en la flexibilidad?

La dispraxia nerviosa que mencionamos, es producida por un trastorno en la movilidad de los nervios raquídeos que, como no tienen capacidad elástica como el músculo, se interpreta neurológicamente como una posible injuria neural.

El primer paso de esta dispraxia del nervio ciático mayor es el aviso muscular. El músculo se contractura para evitar el aumento de la flexión. Estos músculos suelen ser los estabilizadores primarios. En la cabeza del peroné va a actuar el bíceps femoral, mientras que, en la cadera, el glúteo mayor será quien contenga el exceso de flexión, limitando el movimiento.

El segundo signo de una dispraxia neural es el aviso sensitivo que comienza con un hormigueo de inicio localizado. A medida que empeora el cuadro, se irradiará, generalmente, hacia la periferia del miembro.

Por último, se manifestará, de manera extrema con hipofunción del miembro afectado, generando una hipotrofia secundaria de los músculos estabilizadores y los motores principales del movimiento.

Estas dispraxias pueden ser testeadas con evaluaciones propias de tensión neural o diferenciar de manera palpatoria las tensiones del nervio ciático mayor bilateralmente.

Cuando un nervio mantiene una tensión anormal, el cuerpo va a reaccionar haciendo que ese segmento neural se movilice menos, generando una fibrosis localizada en el mayor punto de irritación y exceso en la tracción. Esto es paradójico, debido a que el cuerpo responde limitando la movilidad del nervio, cuando éste es el problema primario.

Pero aquí es donde hay que pensar con lógica de movimiento.

El cuerpo va a moverse con objetivos precisos, sin importar los medios que utilice.

El movimiento se va a realizar porque es necesario hacerlo, entonces la mecánica va a ser suplida, los músculos cambiarán el tipo de tracción, las articulaciones modificarán su eje y se adaptarán a los nuevos requerimientos, sorteando las nuevas limitaciones.

Si estos movimientos nocivos continúan, el cuerpo va a reaccionar limitando la movilidad del nervio, generando por consecuencia una fibrosis de partes blandas para protegerlo. En su evolución formará un quiste neural, que generalmente se lo puede encontrar sobre S1, pegado a la raíz nerviosa.

La reducción de este quiste es un proceso largo, muchas veces quirúrgico, aunque de manera conservadora se reduce de manera satisfactoria.

Para esto, el diagnóstico correcto es esencial, debido a que al identificar donde está el anclaje del nervio, la movilización neural puede ser mejorada de manera simple por medio de terapia manual.

La Resonancia Nuclear Magnética es el estudio complementario más preciso para detectar las lesiones quísticas en la raíz del nervio ciático, mientras que, en miembros la ecografía de partes blandas es lo más acertado.

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