Biomecánica de marcha del obeso

La obesidad es una condición que va en aumento con el transcurrir de los años.

Es un trastorno que no solamente genera alteraciones orgánicas como bien se sabe, sino que los problemas mecánicos que se producen son limitantes para la reducción del peso de la persona.

Este articulo explica la biomecánica de la marcha de la persona obesa para poder entender la posterior implementación del ejercicio como medio para reducir el riesgo de esta condición.

La estructura anatómica varía según el peso corporal. ¿Qué significa ésto?

Mientras más se carga una estructura, las articulaciones de descarga van a variar en morfología como mecanismo de adaptación. La pelvis, quien modera la fuerza de acción-reacción del peso de la gravedad y responde con misma magnitud en diferente vector, va a ampliar su estructura; las caderas recibirán el peso en un aumento del ángulo Q, mientras las rodillas van a aumentar su varo para que equilibrar el deseje generado en consecuencia.

Teniendo en cuenta ésto, la mecánica de marcha es bastante simple de explicar. El obeso va a moverse de manera oscilante. El centro de gravedad tendrá variaciones “excesivas” en relación a la “norma”, debido a que el peso que tiene que contener la pelvis y sus estabilizadores medio-laterales son incompetentes para la cantidad de aceleración producida en el paso, con riesgo de ruptura inminente. Por ende, el peso se traslada de manera directa al piso, evitando el torque de las articulaciones proximales, exigiendo a las articulaciones intermedias y distales, entregando el 90% del peso en cada paso.

Al observar la marcha, las fases de recepción del paso y el despegue del mismo son acortadas, debido a que la inestabilidad que produce la amplitud de paso es incompatible con el peso. La flexión y extensión de cadera no solo están limitadas por la masa de la persona, sino también por un criterio del propio cuerpo de mantener al mínimo la posibilidad de lesiones.

Los movimientos de inestabilidad para dar el paso van a ser con un aumento de la extensión de tronco para balancear el peso anterior y controlar la aceleración. Mientras que en una persona de bajo peso, la inestabilidad del movimiento comienza por el movimiento anterior de la cabeza para que el eje gravitatorio salga de la base de sustentación, en el obeso, el movimiento sale del tórax, tratando de ser controlado para evitar la lesión de la columna.

El tórax adopta una posición de bloque en inspiración, no solo para dar espacio al crecimiento del volumen abdominal, sino para adoptar el equilibrio que necesita el eje gravitatorio para permanecer dentro de la base de sustentación en la posición de pié.

Teniendo en cuenta estos conceptos, el trabajo de movilizar a la persona soportando su propio peso va a ser muchas veces contraproducente, debido a que los dolores musculares van a hacerse presentes por la inestabilidad. Teniendo en cuenta las posibles fallas biomecánicas producto del aumento del volumen abdominal, lo ideal es hacer una progresión de estabilidad comenzando con los controles medio-laterales de pelvis con disminución del peso axial.

El agua y los medios de suspensión para disminuir la presión articular, generarían una disminución del estrés y una facilitación de la mecánica articular.

Dependiendo el peso de la persona, y teniendo en cuenta por ejemplo el índice de masa corporal (modelo teórico de peso correspondiente a la altura) se puede generar un cálculo de la cantidad de presión que la articulación puede soportar y desde ahí trabajar en el aumento de fuerza gravitatoria disminuyendo el nivel de agua para una adaptación articular con fuerza muscular competente a la persona con el trastorno de peso corporal.

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