Lesiones asociadas al entrenamiento en la arena

Durante las pretemporadas, los deportistas refieren que son letales y pesadas, que el tiempo de descanso no es suficiente. Así mismo, las lesiones post-pretemporada inmediato no se hacen esperar y producen una disminución en el cupo de jugadores disponibles.

Unos de los escenarios más comunes de pretemporada en Argentina es la playa.

Allí, los ejercicios de resistencia, coordinación y transferencias dinámicas son realizadas, por lo general, durante dos semanas sobre un suelo inestable.

Biomecánicamente hablando, todo movimiento necesita un generador de movimiento (punto motor) y un punto fijo donde poder estabilizar el movimiento (automatismo de fondo).

Durante la carrera, el automatismo de fondo más importante es la fuerza de reacción del piso y el juego Acción-Reacción que genera en el miembro inferior para generar el movimiento y la aceleración para romper la quietud.

El movimiento en la arena, tiene por definición una base inestable, produciendo un automatismo de fondo sin coherencia lógica de superficie, donde el cuerpo no puede generar una estabilización muscular suficiente para desencadenar un movimiento normal, llevando a lesiones en los principales puntos de estabilidad, como el pubis (la pelvis es donde convergen las fuerzas gravitatorias y antigravitatorias), columna lumbar y caderas.

Todos estos complejos articulares son estables y moderan las tracciones constantes de músculos estabilizadores puros para tener una contracción eficiente y eficaz a la hora del movimiento.

Al fallar las contracciones estabilizadoras, los músculos comienzan a ejercer contracciones defensivas y proteccionistas, generando bloqueos articulares y posiciones mecánicas anormales que van a producir fallas mecánicas y estructurales en rodillas, tobillos y sacroilíacas.

Los movimientos en la arena generan una “estabilización retardada”, es decir que el músculo (preparado el 90% de las veces para generar una carrera o un salto sobre superficies duras) genera un movimiento en falso, no adaptado a la superficie, un movimiento vacío y sin la eficiencia que debería.

Esto genera una falla en la coordinación muscular, los puntos de estabilización primarios se ven forzados a estabilizar en rangos anormales, generando una reacción ineficiente e ineficaz.

Esta inestabilidad no puede ser parte del sistema, entonces, se van a generar contracciones asociadas de músculos largos, que no son estabilizadores, para cubrir los requerimientos nuevos.

Si estos nuevos requerimientos se mantuvieran en el tiempo, las adaptaciones y correcciones de músculos largos serían funcionales al deportista. Pero al ser un estímulo escueto e intermitente (solo es un ejercicio de pretemporada) con muy poca funcionalidad para un deportista de superficies duras, las lesiones son inminentes.

El único complejo articular que es beneficiado con este tipo de superficie, son los pies. Los pequeños músculos intrínsecos generan una adaptación rápida a la superficie y aumentan la fuerza.

Estas adaptaciones son inútiles al realizar movimientos con calzado, debido a que se ciega información importante para el pie, evitando las adaptaciones que podrían potencialmente generar una disminución de estas fuerzas nocivas sobre las articulaciones estabilizadoras principales, debido a que las fuerzas se descompondrían en 30 articulaciones, en vez de la mitad.

La carrera es una función que solicita un conjunto de fuerzas que tiendan a romper el estado de reposo e ir en contra de la gravedad, generando saltos continuos con fuerza suficiente para generar un vector de fuerza con una dirección especifica.

Durante la carrera, uno de los músculos que más potencia genera es el sóleo, quien es el encargado de la primera fuerza de acción para generar la inestabilidad para la misma. En una superficie inestable, el sóleo va a tener una desventaja mecánica significativa, haciendo que la potencia para generar el movimiento sea realizada por el aumento de flexión de la cadera y aumentando la solicitud del glúteo mayor, en consecuencia.

He aquí una de las fallas principales. Cuando el glúteo es solicitado por demás, su función rotadora externa va a ser excesiva, que sumado a la inestabilidad pélvica por la falla medio-lateral, va a generar la lesión de los estabilizadores de la rotación interna, como por ejemplo el Pectíneo, haciendo que los aductores funcionen como estabilizadores primarios para suplir.

Durante esta inestabilidad pélvica, los músculos que se insertan en la misma, van a desequilibrar las fuerzas de manera significativa, generando así, pubalgias altas, medias o bajas.

En conclusión, los ejercicios en superficies inestables si no se mantienen en el tiempo son más nocivos que beneficiosos.

La Neurobiomecánica contempla la inestabilidad como un accesorio del entrenamiento, siempre y cuando el foco sea la funcionalidad al servicio del deporte y no por el solo hecho de generar dificultades ni forzar la adaptación, sino incrementando el nivel del deportista en la fuerza y la especificidad deportiva.

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