Artromioplasticidad

La artromioplasticidad es un concepto que pone en tela de juicio a las manipulaciones articulares en rangos límites como foco de tratamiento de lesiones musculoesqueléticas.

Los fundamentos de varias técnicas (osteopatía, quiropraxia, Mulligan concept, entre otras) muestran un modelo teórico de rigidez esquelética, fallas biomecánicas por movimientos anormales articulares. Estas técnicas hacen foco en realizar un deslizamiento de las superficies articulares de manera abrupta para reducir la falla. En este movimiento brusco se busca provocar sonido articular (chasquido articular).

Las articulaciones no son rígidas, para movilizarlas, no hace falta oír sonidos de descompresión. Si están libres de las presiones y de fijaciones musculares que produce el deseje, no es necesario movilizar en rangos límites la misma, pues, un movimiento sutil de ajuste, solucionará el deseje.

Muchas veces, estas desalineaciones son consideradas por separado sin tener en cuenta la fragilidad y la plasticidad del sistema.

En la neurobiomecánica se interpreta que la estructura artromioneurológica se va a mover como un todo, tal es así, que un problema va a generar otro secundario. Importa el reconocimiento de cada falla mecánica para recomponer el TODO.

Si las articulaciones tienen topes duros con pérdida de movilidad significativa, hay que solicitar el chequeo de las mismas radiológicamente, debido a que muy probablemente la anatomía articular esté modificada.

Dependiendo del tiempo de inicio de la lesión, las articulaciones van a generar más o menos adaptaciones funcionales. Una adaptación muchas veces no es correcta, sino simplemente funcional.

El cuerpo se mueve por objetivos de movimiento, sea cual sea la función será realizada con los medios y las herramientas disponibles.

Es así como una torsión en inversión de tobillo puede generar una inestabilidad de todo el complejo tibio-peroneo-astragalino, haciendo que el astrágalo se anteriorice; este deseje producirá una falla en el tibial anterior. Así mismo, el sóleo actuará en exceso y limitará la flexión dorsal del pie, favoreciendo la anteriorización del astrágalo.

Ahora bien, supongamos que reducimos la anteriorización del astrágalo con una maniobra de tracción súbita del mismo, generando la corrección. Esta reducción no producirá cambios sostenidos en el tiempo debido a que la artromioplasticidad del sistema va a volver a la posición de mínimo gasto de energía y máxima funcionalidad, sin importar el comfort.

En cambio, teniendo en cuenta la maleabilidad articular, para reducir una articulación en deseje, es necesario que las fuerzas que intervienen sean lo más cercanas a cero.

Las tracciones musculares van a ser quienes moderen la desalineación articular. El déficit o el exceso de tensión y/o tracción muscular bloquearán distintas articulaciones en posiciones erróneas.

Por ejemplo, si consideramos una situación de déficit de la musculatura glútea (quien regula los movimientos de la pelvis y de la cadera), se generará una deficiencia en la extensión de cadera que favorecerá la anteriorización del ilíaco, un bloqueo de la cadera en flexión y el deseje de la articulación sacroilíaca.

Esta deformación va a generar dolor lumbar y muchas veces dolor inguinal.

La reducción de la falla sacroilíaca puede ser por medio de la movilización en rangos límites, pero la deformación muscular que se generó en un principio no va a ser modificada, entonces la

articulación volverá a la posición donde se encuentre “cómoda”, aunque sea la incorrecta.

Sin embargo, volviendo al concepto, una vez reducidas las tensiones y las tracciones periarticulares, no hace falta que la reducción sea abrupta, sino que la movilización del iliaco puede ser por medio de una presión localizada, reduciendo la adaptación muscular secundaria.

Las lesiones articulares inveteradas (fallas mecánicas de más de un mes de evolución) pueden corregirse de manera rápida, haciendo que las partes blandas se readapten. Estos desejes, dependiendo de la articulación va a llevar más o menos tiempo.

Las lesiones articulares de miembros reaccionan diferente a las lesiones axiales (tronco, cinturas escapular y pélvica), debido a las solicitudes a las que son sometidas.

Las lesiones de miembros van a ser mucho más adaptativas que las axiales, debido a que van a generar funciones, tanto de locomoción y/o de traslado de pesos.

Como son más adaptativas, las disfunciones van a ser dolorosas a mediano plazo, permitiendo función con la mínima restricción. Secundario a ésto, los músculos van a suplirse y suplementarse de tal manera que las fallas pueden no ser sintomáticas.

Los desejes van a distribuirse en otras articulaciones, con déficits en músculos largos, reduciendo los rangos articulares.

Entender el concepto de artromioplasticidad es importante, debido que hay que identificar la falla a tiempo. Si la falla progresa, las funciones van a ir desmejorando y los desejes aumentando.

Las desviaciones articulares van a ir mejorando a medida que las tensiones musculares se moderen

con vendajes de contención, fortalecimiento, quitando tensiones, haciendo correcciones funcionales y moviendo los ejes anatómicos.

Los vendajes tienen que permitir la movilidad en rango completo y hacer que los músculos estabilizadores periarticulares generen la máxima tensión y contracción.

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