La Neurobiomecánica es una técnica apoyada en la casuística, el análisis y aprendizaje constante del paciente, teniendo en cuenta que cada sujeto, desde este punto de vista, es un sistema único de palancas y fuerzas dispuestas en una configuración particular con cierta funcionalidad característica, con similitudes a otros sistemas.
Para comprender la técnica es necesaria la comprensión de la biomecánica, la anatomía en profundidad y la lógica de funcionamiento, buscando la armonía del movimiento para poder encontrar las diferenciaciones de estos complejos sistemas.
La técnica busca reducir la falla mecánica por medio de técnicas manuales simples y complejas, discriminando las texturas, las variaciones de la normalidad en músculos superficiales y comprendiendo la alienación normal de los segmentos, la sutileza de los movimientos complejos teniendo en cuenta que cada persona posee una “configuración” producto de años de movimientos repetitivos y “vicios” que no producen dolor hasta que algún aspecto de la funcionalidad normal cambia y el movimiento que era normal se vuelve doloroso.
En la búsqueda de estas fallas y desconfiguraciones hay que saber evaluar e interrogar al paciente de manera correcta.
La evaluación tiene que ser de mayor a menor. Las preguntas nos van a ir llevando a lo más fino de la falla mecánica o la lesión estructural. Para esto siempre se deben evaluar los centros de distribución de los miembros, donde las fallas mecánicas pasan de ser “molestias” a dolores invalidantes.
La evaluación estática nos va a dar un pantallazo de cómo está la anatomía a grandes rasgos, viendo la diferenciación anatómica entre un hemicuerpo y el otro, cómo es la actitud en la alineación segmentaria del sistema, cómo son los diámetros de cada segmento y las posiciones antálgicas que tuvo que adoptar el sistema dependiendo del tiempo de la falla.
Durante el cuestionario no debemos olvidar cada detalle, aunque inútil parezca, preguntando también antecedentes de dolor o las mecánicas donde empezó a doler. Entiendo que esto para profesionales con experiencia suene naif, pero para ejemplificar, un dolor de hombro puede ser causado por un previo dolor intercostal simple.
Una vez que se evalúa estáticamente, hay que evaluar la dinámica del segmento doloroso. Los métodos de evaluación pueden variar, e incluso utilizar métodos que en teoría buscan una falla de algo que nos sirva para evaluar otra cosa, como el Trendelemburg que equilibra en rotación interna.
Por ultimo, la parte más importante: la evaluación táctil específica, donde debemos identificar las lesiones principales, las adaptaciones antálgicas, las contracturas, déficits y excesos musculares asociadas y la falla mecánica que hace que el sistema funcione de manera anormal.
Las técnicas manuales utilizadas pueden variar según el acervo del profesional. La utilización de técnicas de corrección articular, movilización en rangos límites de movimiento, técnicas de manipulación de partes blandas son útiles para el tratamiento, pero no para todo tratamiento. La especificidad de la utilización de las técnicas tiene que estar estrictamente adherida a la evaluación realizada y a la búsqueda de la reducción del dolor del 90 al 100%.
